Recuerdos
En el recuerdo, cayó en el recuerdo. Agachó la cabeza y dejó reposar sus ojos en su abrigo gris. Recordaba su última vez en aquel lugar como si fuera algo que había quedado embalsamado en su memoria. Las ventanas del coche estaban cerradas pero podía sentir la brisa que corría aquel día por su pelo. Vio a su madre sentada en el asiento del copiloto y a su padre buscando algo en su cartera. Pero más que nada la recordaba a ella al otro lado de la ventanilla, sus manos enganchadas por los dedos, uno a cada lado de una frontera todavía invisible, pero ya real. Se despidieron con una amarga sonrisa y el coche arrancó con fiereza.
De vuelta a la realidad, separó la llave del contacto y salió por fin del vehículo. Lo dejó aparcado justo en frente de lo que había sido un hospital clínico. Era casi doloroso pensar en cómo de rápido habían cambiado las cosas. Las calles que guardaban su infancia habían sido remodeladas; el cielo no era igual de azul, ni los árboles igual de verdes. Le habría gustado tener la quebradiza esperanza de que la gente seguía siendo la misma, pero le habían enseñado a asumir la irrevocable imposibilidad de ciertas cosas.